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miércoles, 26 de agosto de 2015

Gigantes y Vasares de Sierra Nevada



Esta ha sido una interesante excursión en la que subimos a los tres techos de Sierra Nevada (Mulhacén, Veleta y Alcazaba) y atravesaremos algunos de sus pasos más interesantes: El Vasar del Mulhacén, El Gran Vasar de La Alcazaba, el Paso de los Guías en los Vasares del Veleta y el Paso de La Z.


 


El primer tramo de subida lo hemos realizado a bordo de la lanzadera que sale del Albergue Universitario y nos deja en Las Posiciones del Veleta ya que nos ahorra unos 6 km sin demasiado interés paisajístico y unos 600 metros de desnivel de subida. De ahí que en el track se ve que transcurre por la carretera.

Tambien hay que advertir que una parte del track que la hemos trazado a mano, porque no la grabamos en su momento. Corresponde a la bajada desde el Refugio de La Caldera hasta el Albergue Universitario. Aún así no tiene pérdida, porque la hacemos en su primer tramo hasta las Posiciones del Veleta siguiendo el sendero-pista que es inequívoco y desde las Posiciones del Veleta hasta el Albergue Universitario, siguiendo la senda bien trazada que han hecho otros muchos antes que nosotros atajando la carretera.

La ruta transcurrió así:

Salimos del Albergue Universitario donde habíamos llegado la tarde anterior, con un viento fortísimo de S.O. además de amenazas de lluvia y tormentas. Amenazas, que por suerte no se llegaron a cumplir, porque hubieran comprometido mucho la excursión. La lanzadera nos deja en las Posiciones del Veleta donde cargando la mochila a la espalda, comenzamos el ascenso a la cima del Veleta primero por pista y luego por un sendero bien trazado. Una vez alcanzada la cima y hechas las fotos del rigor, comenzamos el descenso hasta el refugio de La Carihuela. Desde el refugio bajamos a la pista que está a la vista un poco más abajo y tras andar apenas uno 350 m tomamos a la izquierda el desvío para atravesar el llamado Paso de Los Guías. 


El Paso de los Guías es un pequeño vasar que sirve para atajar notablemente la pista. Está equipado con una cadena en buen estado y a pesar del patio que se ve abajo y de lo estrecho (en ocasionas apenas cabe la bota) se pasa sin dificultad ya que es realmente corto. Apenas tendrá unos 10 m de zona realmente aérea. Aún así si a alguno le da respeto, siempre puede esquivarlo y continuar por la pista.

 Tras atravesar el Paso de Los Guías interceptamos de nuevo la senda-pista dejando a nuestra izquierda el Cerro de Los Machos hasta llegar al lugar denominado “La Puerta” que no es otra cosa que un corte en la cresta para hacer pasar el camino. Ahora tenemos a la derecha las lagunas de Río Seco y a poco más de un km de “La Puerta” tomamos a la izquierda el sendero que abandonando la senda-pista nos conduce al collado de la Lóma Pelá. Esta subida al collado nos ahorra un buen tramo de pista.
 Al llegar al collado las vistas son espectaculares pues bajo nuestros pies tenemos la laguna de La Caldera y naturalmente en frente el Mulhacén. Descendemos el sendero hacia el refugio de La Caldera y desde ahí subimos al Mulhacén por la senda que recorre la cara oeste.
Una vez arriba, en el techo peninsular, se divisa toda Sierra Nevada. Bajo nosotros hacia el norte, está la laguna de La Mosca y toda la cuenca del Valdecasillas, al este Siete Lagunas, La Alcazaba y todos los tresmiles de esta dirección: puntales del Goterón , Calderetas, Vacares, el Cuervo… Picón de Jeres. Al sur la loma del Mulhacén y al este, de donde venimos, vemos el puntal de La Caldera, el Juego de Bolos, Los Machos del Veleta y el Veleta.
Descendemos por el mismo camino y dormimos en el refugio de La Caldera.
Durante la subida al Mulhacén Pedro se hizo daño en la rodilla y vista la amenaza de lluvia estimamos conveniente dormir esa noche en refugio y esperar al día siguiente antes de reiniciar la ruta. Por la mañana, tras una noche con innumerables interrupciones del sueño debido a los montañeros que entraban y salían de él a las horas más variadas e intespestivas y no siempre con la delicadeza requerida, nos levantamos con intención de bajar a la laguna de La Mosca y desde allí atravesar el Gran Vasar de La Alcazaba, pero apenas habíamos superado el collado del Ciervo, Pedro volvió a notar molestias en la rodilla, por lo que decidimos que se quedara esperándonos en el refugio evitando así males mayores. De este modo, continuamos Antonio, Paco y yo descendiendo hasta la laguna para ascender luego por el Gran Vasar de La Alcazaba.
El Gran Vasar resultó ser un paso muy cómodo y francamente bonito que discurre bajo la Alcazaba con inmejorables vistas al la norte del Mulhacén y la laguna de La Mosca. El Vasar tiene su salida junto a los Tajos del Goterón y desde allí vamos siguiendo el track por un terreno muy suelto y poco marcado, buscando el Paso de la Z. 


Quizás el Paso de La Z, no lo hicimos por el recorrido más ortodoxo, porque en muchas ocasiones perdimos de vista los hitos, pero al final salimos de él sin muchas dificulatdes y comenzamos a ascender hasta la cima de La Alcazaba, sin sendero, por el consabido pedregal que la caracteriza. Allí nos encontramos con Rubén de Redovan el cual se ofreció a enseñarnos nuevas rutas por la Sierra de Callosa cuando regresáramos.
Posteriormente nos dirigimos hacia el coladero del Peñón del Globlo y antes de descenderlo totalmente, nos desviamos a nuestra derecha para no perder altura, pues nuestro siguiente objetivo es el coladero de Siete Lagunas.
 En este tramo, apenas se ven algunas veces trazas de sendero, la mayoría del recorrido lo hacemos más bien por donde podemos, pero al final alcanzamos el paso y comenzamos a descender hacia el norte por el Canuto de Siete Lagunas hasta que llegado a un punto, tomamos el ramal a la izquierda que nos adentra en el Vasar del Mulhacén.
El Vasar del Mulhacén, que ya habíamos atravesado el año anterior, es uno de los lugares más bellos de Sierra Nevada. Recorre la pared norte del Mulhacén casi sin desnivel dejando un cortado hacia la laguna de La Mosca de unos 200 m. Pese a su apariencia visto desde fuera, no es tan aéreo como para sentir vértigo. El sendero está bien marcado y es suficientemente ancho, por lo que caminamos seguros durante todo el recorrido. Sólo tiene un pequeño obstáculo en su parte final, una gran roca fruto de algún desprendimiento que hay que trepar y destrepar porque bloquea el camino. El Vasar tiene el encanto añadido de la fuente del Viejo Lobo, un nacimiento de agua fresca y límpia que brota de la pared y que se puede beber sin pastillas potabilizadoras.

Salimos del vasar en las proximidades del collado del Ciervo y volvemos a bajar al refugio de La Caldera donde ya más repuesto nos espera Pedro. Tras comentar un poco la jornada y en vista de lo ajetreado de la noche anterior en el refugio, considerando además que ya no íbamos a hacer más incursiones en la sierra, decidimos a pesar del cansancio de la jornada, emprender el camino de vuelta al Albergue Universitario y de este modo dormir duchaditos y en cama límpia.



Asi que bajamos hasta la pista que pasa bajo el refugio y esta vez sin tomar los atajos del collado de la Loma Pelá ni el Paso de Los Guías. Este tramo se hace largo por lo que ya llevamos acumulado durante todo el día, pero no tiene ninguna dificultad. Caminamos sin abandonar el sendero-pista hasta las posiciones del Veleta donde en vez de tomar la carretera, vamos atajando por un sendero bien marcado que han dejado los que nos precedieron. Tras 12,5 km de distancia, 361m de subida y 912 de bajada, llegamos al Albergue Universitario donde damos por finalizada la excursión. Esa jornada habíamos caminado con los mochilones a cuestas durante 12,30 horas y habíamos recorrido un total de 24 km, 1400 m de subida y 1950 de bajada. Eso en una montaña baja no es tanto, pero a esa altura y con ese peso sobre la espalda, os aseguro que se nota.
Al día siguiente, tras desayunar regresamos a Murcia.


Nada más. Si queréis bajar el track, podéis hacerlo en Wikiloc clicando aquí;
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10607442

Para ver mejor las fotografías, clicad sobre una de ellas y pasaréis a una pantalla más cómoda, ampliada y con visor.

Aquí os dejo también dos películas Yotube. La primera tiene sólo las fotos y la segunda los videos con la inclusión de alguna foto para no perder la continuidad del trayecto. Como siempre os recomiendo que los veáis a pantalla completa, en HD y con los altavoces conectados.




Espero que os guste.
Buen camino.
Malpaso.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Trevélez, Las Calderetas, Goterón, La Alcazaba, Siete Lagunas, Vasar del Mulhacén, Mulhacén


Sierra Nevada es un lugar fantástico, siempre nos sorprende con lugares nuevos y poco frecuentados. Si caminas por la zona entre el Veleta y el Mulhacén es muy probable que te encuentres con más gente que en en unos grandes almacenes el primer día de rebajas. Todos queremos hacer los picos más altos, los más nombrados. Otro tanto ocurre por la zona del Picón de Jerez. Pero si te adentras por la franja que discurre entre la Laguna de Vacares y los Tajos del Goterón, la sierra es otra sierra. Es igual de inmensa y agreste, pero parece un paraiso que los dioses hubieran modelado sólo para ti. Al encontrarse más alejado de las pistas y lanzaderas, allí son muchos menos los que se adentran y se siente al visitarlo, la sensación de descubrir un tesoro único, como si fueras el primer ser humano que lo ve. Nada más lejos de la realidad, esa zona es bien conocida, pero el tráfico es mucho menor y puedes andar horas y a veces días sin encontrarte con nadie.
Este año subimos a Sierra Nevada con la intención de visitar las Lagunas de las Calderetas, que se encuentran, caminando hacia el sur, en la primera cuenca desde la de Vacares que ya habíamos visitado el verano anterior. Se trata de circo escalonado en terrazas y plagado de lagunas rodeadas de borreguiles que van desaguando unas en otras hasta desembocar en las Chorreras de Las Calderetas para unirse posteriormente al agua que baja de la Cascada del Goterón por el Barranco de Valdeinfierno (no confundir con el de la cara norte) y que tras fundirse con el río Juntillas se convierte en el Trevélez. Todo un camino de agua que usaremos como una guía en nuestra ascensión. Después de Las Calderetas visitaremos El Goterón, Piedra del Yunque, La Alcazaba, Coladero del Peñón de Globo, Siete Lagunas, Puntal de Siete Lagunas y la guinda de la excursión que es el Vasar del Mulhacén: un estrecho paso que discurre casi horizontal a media pared por la cara norte del gigante, en el que caminas bajo una pared vertical que llega hasta la cima y sobre un cortado impresionante que discurre sobre la llanura de la Laguna de La Mosca. 
En esta ocasión fuimos tres “Malpasos” Antonio, Paco Félix y yo. Ya que, como suele ocurrir, para estas excursiones no consigo mucha clientela entre mis habituales. 
Pasamos la noche de llegada en Trevélez, en el Hostal Fernando (muy recomendable por cierto) y con las primeras luces comenzamos a andar siguiendo el curso del río Trevélez por un camino cómodo y bien marcado que no admite pérdida en dirección al Horcajo. Las Alpujarras están inmensas de puro verde y como el camino es del río, no falta el agua. 
Continuamos subiendo hasta llegar un cortijo en ruina situado en la desembocadura del río Puerto de Jeres sobre el Trevélez para comenzar a atacar una pendiente más contundente en zig-zag que nos sube hasta el Cortijo Largo. Avanzando un poco más, en el Cortijo de Las Carmelitas, hacemos la primera parada para reponer fuerzas entre abundante ganado que nos miraba con desconfianza.


Una vez reemprendida la marcha nos diirigimos hacia la conjunción del Río Juntillas con el Barranco de Valdeinfierno, donde no tenemos más remedio que volver a detenernos un momento, sería un pecado no hacerlo, para disfrutar de el salto de agua del Juntillas.
 
Posteriormente, pasando junto a un refugio de pastores vamos bordeando la loma del puntal de Vacares para pasar a la vertiente del Barranco de Valdeinfiernos hasta llegar a las chorreras de Las Calderetas donde tras considerar varias opciones, decidimos superarlas por la derecha (aguas arriba).
Vamos poco a poco alcanzando las primeras lagunas de Las Calderetas y continuamos ascendiendo hasta llegar a la que nos parecía idónea para pasar la primera noche. Allí en una corraleta de piedras suficientemente grande para los tres que nos resguardaría del viento, montamos el primer campamento a 2878 m y tras cenar algo, caimos dormidos como piedras, no sin antes preparar las preceptivas trampas para que el zorro no nos molestase. La precaución fue en vano, porque este no se digno en visitarnos. Ni esta noche ni la siguiente. Me dejó algo preocupado. ¿Le habrá pasado algo? El año anterior nos estuvo rondando a plena luz del día y este ni siquierase ha dignado a asomarse. Todos sentíamos que la jornada había resultado más agotadora de lo que habíamos previsto en principio y lo íbamos a pagar al día siguiente.
Desde Las Calderetas se divisa el perfil de La Alcazaba que es nuestro próximo objetivo y aprovechando que había luna nueva y que a esa altura y tán alejados de todo, la contaminación lumínica es nula, esa noche nos dímos un auténtico baño de estrellas.
Al amanecer levantamos el campamento y nos dirigimos bordeando la loma hacia El Goterón, un salto de agua muy aéreo que está situado bajo los tajos del mismo nombre en la vertiente derecha de La Alcazaba (vista desde el sur). 
 A la misma altura del salto, comienza la vereda apenas visble, un paso entre el pedregal de la ladera de los tajos que nos deja junto a Piedra del Yunque y de allí todo hacía arriba, subir la inmensa loma de La Alcazaba hasta llegar a la cumbre.

En la cima de La Alcazaba (3371 m) tenemos por primera vez la sensación de que ya no estamos solos. La cumbre estaba llena. Sin duda la proximidad de la lanzadera que deja en el Alto del Chorrillo anima a mucha más gente a subir a la cima. Por otro lado, me encontré con la sorpresa de que ya no es un pico remoto y solitario como la última vez que lo visité. Ahora habían levantado dos cúmulos enormes de piedras en la cima y también colocado un cartel de madera donde rezan el nombre y la altitud del pico. 

Desde la cumbre de la Alcazaba se divisa toda la línea de los tresmiles hacia el norte y hacia el sur se ve perfectamente la cara norte del Mulhacén con el Vasar que tendríamos que atravesar el día siguiente.

Comenzamos el descenso hacia el Coladero del Peñón del Globo que nos llevará hasta Siete Lagunas. El Coladero es fácil de encontrar y de seguir. Está muy pisado por lo que el camino se hace inequívoco. 

Al llegar a siete Lagunas decidimos acabar la jornada porque estábamos algo fatigados. Todavía nos quedaban las secuelas del primer día de subida, así que, viendo que la Laguna Hondera estaba llena hasta la bandera de tiendas de campaña, optamos por vivaquear en la parte media donde no había nadie. Esa noche tampoco vimos al zorro ¿Se habrá ido a la playa?
Muy temprano, desmontamos el campamento y comenzamos a subir hacia el Coladero de Siete Lagunas, junto al puntal del mismo nombre, que es la puerta del Vasar del Mulhacén. Una vez en el Coladero, Paco, que es el que estaba más fresco, quiso subir al puntal (3251 m) y Antonio y yo le esperamos disfrutando de las vistas. En poco tiempo comenzamos a adentrarnos por fin en el Vasar del Mulhacén.
La verdad es que en vista de lo leido y visto en video sobre el Vasar creíamos que íbamos a pasarlo mal, pero nos equivocamos y realmente no fue así. El Vasar, visto desde fuera parece casi inaccesible. Apenas una ligera línea que recorre con una altura media de 3140 m el cortado de la norte del Mulhacén con una caída inmensa hasta los 2934 m de la Laguna de la Mosca que vemos bajo nuestros pies. Pero luego, una vez dentro, el camino es bastante cómodo dentro de lo posible y no tuvimos nunca la sensación de vértigo que esperábamos.





La fuente del Viejo Lobo estaba con agua y aprovechamos para beber por primera vez directamente sin pastillas potabilizadoras. Se agradece algún trago de agua sin sabor a cloro. 
Aquí os dejo un video del paso por el Vasar. Está dividido en tres partes porque era un poco largo pero podéis verlo a pantalla completa y en alta definición utilizando los ajustes que aparecen abajo a la derecha.




Poco a poco salimos del Vasar sin mayor problema un poco por encima del Collado del Ciervo. Llegados a este punto, Paco, que seguía fresco como una rosa quiso hacer cima en el Mulhacén (3478 m) y como Antonio no tenía ganas y yo ya lo había hecho muchas veces, decidimos dividirnos de tal modo que Paco subiría a la cima y bajaría por la loma y nosotros bajaríamos a la pista para encontrarnos todos en el Alto del Chorrillo desde donde bajaríamos a Trevélez. Así lo hicimos.

Poco más tarde, otra vez todos juntos, comenzamos el descenso final por el sendero cansino del Alto del Chorrillo. No es un camino que me guste, pero es el más rápido ya que te permite bajar en unas tres horas con mochila grande. Tras tragarnos todo el sol que cabía en Sierra Nevada llegamos a Trevélez sobre las seis de la tarde y después de tomar las cervezas de dos en dos, subimos al coche para volver a Murcia.

Si algo he aprendido de esta ruta es que no volveré a cargar con una mochila de 20 kg. Sé que siempre digo lo mismo, pero esta vez es verdad. De hecho pienso vender mi Altus Vignemale de 80+20 litros y comprarme otra más pequeña para evitar tentaciones. No hay más que ver los videos para darse cuenta de que esa mochila es desproporcionada savo que pienses a atravesar la Antártida sin escalas.

Los datos de la ruta son:
Distancia recorrida: 41 km
Ascenso acumulado: 3280 m
Descenso acumulado 3280 m
Altura máxima 3481 m

Como de costumbre, haced clic sobre las fotos para verlas más grandes y colocad la visión de los vídeos en HD y pantalla completa si vuestra conexión permite verlos a esa resolución de un modo fluido, para verlos mejor.


Podéis bajar el track en Wikiloc en este enlace:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7519435


Espero que os haya gustado.
Buen camino.
Malpaso,