martes, 28 de mayo de 2013

Barranco de La Hoz


La cabecera del Barranco de La Hoz ya la habíamos recorrido en nuestra anterior ruta. "Morrón de Alhama y barranco de la Hoz"

En Wikiloc:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2172853

En el blog:
http://malpaso-senderismo.blogspot.com.es/2011/10/morron-de-alhama-y-cabecera-del.html

Pero se adivinaba viendo el mapa que la parte interesante de barranco estaba más abajo y hacía mucho tiempo que queríamos hacer este tramo, pero no encontrábamos descripción alguna que nos guiara y nos preocupaba que a mitad de la ruta nos tropezáramos con algún salto de agua infranqueable y tuviéramos que retroceder. Tampoco veíamos sendero de vuelta al coche. 
 
Al final nos hemos decidido a hacerlo y ha sido una grata sorpresa. El barranco de La Hoz es uno de los sitios más salvajes de Sierra Espuña, apenas se puede ver rastro de que algún ser humano haya pasado por allí si exceptuamos un par de bidones de los que utilizan los cazadores para poner cebo a los jabalíes. Ni rastro de excursionistas anteriores.
El barranco es en suma un territorio salvaje donde tendremos que atravesar vegetación espesa en muchos tramos, hacer trepadas y esquivar pozas con agua. También tiene muchas cuevas que sería interesante visitar si se dispone de tiempo. En fin, que tiene todo lo que se puede pedir a un barranco.
Nosotros, en esta ocasión, recorreremos el tramo que va desde su cruce con el canal del Taibilla junto a la Muela del Moclón y acaba en su cruce con la pista de Prado Chico, girando a la izquierda en el collado de la divisoria para crestear  en dirección norte hasta regresar al coche.

En esta ocasión fuimos José Ángel, Fran, Antonio V. y yo porque era uno de esos días en que hay más bajas que nunca. Siento que los demás os lo perdierais porque fue una ruta realmente distinta e interesante.
La ruta transcurre así:

Dejamos el coche frente al cortafuegos que nos servirá como camino de regreso, junto al canal del Taibilla. Fente a nosotros tenemos unas casas cueva y seguimos el camino en dirección oeste por el GR-252 hasta que en un codo muy acusado del camino lo dejamos y nos introducimos en la rambla.

Ahora sólo hay que seguirla porque este tramo que vamos a recorrer no tiene ramblizos que pudieran desviarnos. Después de haber andado unos 2,2 km desde nuestra salida entramos en la zona de las Cuevas de La Hoz (WP. "Cuevas de La Hoz") continuamos siempre siguiendo el lecho de la rambla según se deje hasta encontrarnos con una presa que trepamos por la derecha. Nos encontraremos a lo largo del cauce con varios pasos como este que tendremos que solucionar trepando un poco o subiendo por la ladera.
 
 
 
 
 
 Tras siete km desde la salida llegamos al cruce con la pista de Prado Chico(WP. salir de la rambla). Salimos de la rambla y comenzamos a ascender por la pista viendo abajo la rambla que hemos recorrido a unos 170 metros nos encontraremos con otra pista a nuestra derecha (WP. "seguir por la pista") que dejamos atrás y nos mantenemos en el el camino inicial hasta llegar al collado de la divisoria (WP. "dejar la pista y crestear a la izquierda").
 En ese punto dejamos el camino y comenzamos a crestear por la divisoria que es la pared izquierda de la rambla (aguas arriba). El terreno es en su mayoría muy rocoso y karstico, muy parecido a la cuerda de las Paredes de Leiva que por algo son vecinas. A veces, las menos, se adivina un sendero, pero se pierde continuamente porque no hay casi tierra. El caso es crestear en dirección norte dejando Prado chico a la derecha hasta llegar a un cortafuegos que no es otro que el que teníamos en frente cuando dejamos el coche. Lo seguimos hasta llegar al punto de partida.
No aconsejo la ruta a quien tenga vértigo o no esté dispuesto a trepar. No es que sea de una dificultad extrema, pero no es para los que son sólo andarines.





Podéis bajar el track en Wikiloc aquí:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4567028

Video en Yotube:
http://www.youtube.com/watch?v=PaPGL2Y_vgU

Como siempre haced click sobre las fotos para agrandarlas

Espero que os guste.
Buen camino.
Malpaso.

martes, 14 de mayo de 2013

Cala Cerrada desde La Azohía. La excursión maldita




Esta ruta nos tiene inquina, para nosotros es la excursión maldita. No es que el recorrido tenga ninguna dificultad especial, pero ya son tres veces las que nos hemos metido en ella y tres también las ocasiones en las que hemos tenido algún percance.

La primera vez el caído fui yo. No me caí ni mucho menos, pero me dio una pájara al principio del zigzag que me dejó sin alma y sólo Dios sabe lo que me costó volver al coche. La pájara fue por la diabetes que por entonces no tenía diagnosticada y mucho menos controlada.

Volvimos hace un mes más o menos con la intención de hacerla como Dios manda pero había una bruma con llovizna que empañaba las gafas de Juan Isidro, así que se las quitó y las llevaba en la mano cuando resbaló en una roca y cayo literalmente de cabeza desde más de un metro y medio, como si se tirara a una piscina. Por suerte le dio tiempo a poner la mano y no se rompió la frente, pero sí las gafas que llevaba donde no debía y además se hizo un corte profundo con las lentes que nos obligó a abortar y volver por un collado próximo; primero al punto de partida y luego al centro de salud.

La tercera es esta que os cuento y todo iba muy bien. Iba muy bien hasta que Pedro al hacer una trepadita se quedó con la roca en la mano y cayó de espaldas sobre el suelo, el pedrusco no quiso ser menos y fue a parar sobre su pierna. Nada grave, pero otro accidente. Así que volveremos para ver si de una vez podemos vencer el maleficio.

La ruta transcurre así:

Dejamos el coche en el varadero de La Azohía y comenzamos a subir entre las casa hacia la Torre de Santa Helena. La Torre de Santa Helena es una de las torres de vigilancia levantadas en el siglo XVI para la defensa del litoral de los piratas berberíscos que tenían base en el norte de África. Algunas fuentes la datan todavía anterior, a finales del siglo XV. Tiene planta hexagonal al igual que la cercana Torre de Navidad que podemos ver en el puerto de Cartagena. Como es común en estas torres tiene el acceso elevado para evitar el asalto y a ella se accedía a través de escalas que posteriormente se levantaban e introducían en la torre, quedando así inexpugnable. Actualmente para que pueda ser visitada por los turistas se ha construido una escalera exterior metálica y helicoidal.
Torre de Santa Helena
Rodeamos la Torre y a pocos metros retomamos el sendero del GR 92 que será nuestro guía durante gran parte del camino. Aquí las variantes del sendero son muchas, pero todas se juntan y se dividen continuamente. Además de los senderos hay hitos de piedra que nos van indicando que opción seguir en caso de que dudemos. Vamos subiendo entre el esparto hasta hacer un pequeño descenso que nos lleva a un collado desde el que a nuestra izquierda sale otro sendero que podría devolvernos al punto de partida si tuviéramos que abortar por cualquier causa. 

 
 
 
 
 
 
Nosotros continuamos por el GR dejando el cabezo que tiene en su cumbre la antena del Centro Emisor Isla Plana a nuestra izquierda hasta llegar a la carretera. Tras unos pocos metros el GR vuelve al monte para discurrir a media ladera bajo el pico de La Picadera y va bajando suavemente hasta alcanzar la carretera que llega a Los Castillitos en Cabo Tiñoso.
Las vistas de la bahía de Cartagena son espectaculares.
 
Seguimos la carretera unos 450 m hasta llegar al Waypoint "Salir de la carretera"  y tomamos el sendero a la derecha que nos mete en la rambla. Ahora sólo hay que seguir la senda hasta llegar a Cala Cerrada. Da gusto llegar a la playa después de tanta roca y tanto esparto. 

 
 

Situados mirando al mar, subimos por las rocas que hay a nuestra derecha (Waypoint Subir por las rocas de la derecha) y pronto se hace claro el sendero por el que caminamos  durante un km aproximadamente hasta llegar a un ramblizo que cruzamos y seguimos por sendero hasta llegar a un otro de origen militar con mampostería que sube la montaña con pendiente muy medida haciendo un zigzag. Este sendero es también GR. Durante esta parte del trayecto  hay que estar muy atentos por que llegado a un punto hay que abandonarlo (Waypoint "Salir del zigzag") y tomar otro sendero de menor empaque que va bajando a media ladera del cabezo de La Panadera paralelo a la costa y nos devolverá a la Torre de Santa Helena y de allí al varadero de La Azohía donde tenemos el coche.
  
La ruta es muy bonita y como todas las de la sierra de Cartagena y Mazarrón, tiene el encanto de ir pisando un suelo muy agreste mientras disfrutas del mar. No puedo calificarla de difícil porque no lo es, pero tampoco es para novatos. Dependiendo el ramal de sendero que vamos eligiendo podemos tener que llegar a utilizar las manos en más de una ocasión, pero indudablemente merece la pena.Como siempre haced click sobre las fotos si queréis verlas más grandes.

Podéis bajar el track en Wikiloc aquí:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4482596

Espero que os guste.
Buen camino.
Malpaso.

domingo, 21 de abril de 2013

Más Vale tarde que nunca en el Valle II (Comentario de Gato Legendario)


 Publico aquí un extenso y a mi jucio acertado comentario que hizo el compañero Juanjo  (Gato legendario) en el post "Más vale tarde que nunca en el Valle".

Como el post en cuestión, tiene tantas entradas-comentarios y algunos son tan "vistosos", le he pedido permiso para publicar el suyo como una entrada aparte a fin de darle mayor visibilidad. No he puesto fotos ni añadido nada con la intención de mantener íntegro su discurso sin ninguna distorsión.

El comentario dice así:

Leo con sorpresa los comentarios acerca de la regulación de los senderos de un espacio natural como es el Parque Regional de El Valle y Carrascoy.

No entiendo tanta indignación ante una medida de protección que sólo busca lo mejor para el entorno y la conservación de un espacio al que tienen derecho tanto los que estamos aquí como las generaciones futuras. Y para protegerlo TODOS debemos hacer sacrificios. No podemos hacer lo que nos venga en gana porque “nuestro disfrute” es lo único que importe. Entre otras cosas porque el disfrute de unos puede chocar con el de otros.

Y todo sólo porque se pide que dos senderos (Minas del Cerrillar y Rambla del Valle) dejen de ser transitados para permitir su recuperación.

Las quejas parten sobre todo del colectivo ciclista, quienes ven en ello un atentado contra su libertad.
(Que vaya por delante que no tengo nada contra las bicicletas. Me parece un medio fantástico, ecológico y saludable. Ni se me pasa por la mente que se prohíba su utilización en la montaña, y me gustaría que se leyese el escrito hasta el final, porque la conservación es cosa de todos y todos los colectivos tienen cosas que mejorar).

Alegan que su actividad es muy respetuosa con el medio pero lo cierto es que llevo unos cuantos años saliendo a observar animales y el deterioro de las dos sendas ha sido espectacular en los dos últimos, y por supuesto que la principal causa ha sido el impacto de las ruedas de las bicicletas de montaña.


En cuanto a la degradación hay que tener claro que depende mucho del terreno, del trazado y de la velocidad. Evidentemente en terreno llano y recto la bici no erosiona apenas. Si la base es rocosa (como en la Senda de las Columnas) tampoco el impacto es significativo. 

En los ascensos tampoco hay nada que objetar. Sin embargo en terreno poco compacto, con curvas, pendientes, y en descenso, la realidad es bien distinta. 

He leído argumentos peregrinos como el de un estudio que alegaba alguien y en el que se decía que un senderista “erosionaba más que una moto de enduro” cuando la pendiente es pronunciada. Ese estudio se referirá a unas circunstancias muy concretas y a una pendiente que impida un apoyo normal de un pie y deba arrastrar la suela más de la cuenta porque de lo contrario es una imposibilidad física.

La energía cinética es lo que cuenta y las bicicletas descienden al menos 4 veces más rápido que un senderista. Al llegar a cualquier cambio de dirección, curva o irregularidad se obligan a frenar y por tanto actuará la fuerza de rozamiento para poder hacerlo. Eso es física primaria, y cuanto más velocidad, más rozamiento (el principio de conservación de energía, ¿les suena?). Si a ello le sumamos que gustan de ir bastante rápido (así es “mas técnico y mola más”) y en grupos, pues… los surcos en terreno blando (como es el caso de las dos sendas mencionadas) no tardan en convertirse en verdaderos socavones.


Pretender que la degradación de ambas está causada por todos a partes iguales no tiene sentido.
Los ciclistas son muchísimos más (al menos el doble o el triple), degradan más (como he explicado) y otro factor adicional: recorren mucho más terreno, por lo menos cuatro veces más que un senderista normal. Multiplicad y las cuentas no fallan: 2 x 4 x 4 = 32 veces más (y tirando por bajo), lo cual cuadra con el hecho de que en sólo dos años el deterioro de los senderos sea el que es. Sin embargo otras sendas no utilizadas por bicicletas de montaña (como la senda de los Lages) están prácticamente igual.

En todo caso el deterioro de la senda en sí es perjudicial para todos, pues impide un tránsito confortable, pero no es lo verdaderamente importante.

El problema son aquellos que se dedican a acortar constantemente y trazan una red de sendas empinadas por las que fluye el agua cuando llueve arrastrando suelo y degradando toda la ladera. Y me gustaría decir que son pocos, pero la verdad es que son legión. Todos los fines de semana me encuentro a quienes lo hacen. Algunos por prisas, otros porque gustan de meterse por terrenos difíciles y que les suponen un reto a su técnica (alardean de ello, porque los oigo). Y no son sólo ciclistas. Los senderistas son igualmente culpables, aunque es verdad que son bastantes menos. Piensan que por una pisada o una rodada no va a pasar nada, pero marcan el terreno y luego son seguidos por cantidad. En ocasiones me he dedicado a cruzar ramas y troncos para evitarlo pero pronto los apartan sin preguntarse por qué alguien los puso ahí. Seguro que piensan que es alguien que cree que el monte es suyo y que lo que pretende es molestar.

Ambos, a pie y en bici, tiran cantidades indecentes de basura. Los ciclistas y corredores llenan el monte de envases de geles, suplementos, barritas o bebidas. Los senderistas son más de botellines de agua, envoltorios de caramelos y pañuelos de papel. Toneladas de pañuelos que hacen daño a la vista en un entorno tan maravilloso.

Y sobre todo de cáscaras de frutas, con la excusa de que son “biodegradables”.

Vamos a ver: todo es biodegradable. Sólo es cuestión de tiempo. Las pieles de naranja sin enterrar tardan una barbaridad en degradarse (en su inocencia quizá piensan que va a venir una ardilla a comerse la dura corteza, je,je) y su acumulación, junto con las de plátano (otras de las preferidas), dan lugar a paisajes más propios de estercoleros. 

Es muy sencillo: SE LLEVA UNO CONSIGO TODO LO QUE SE TRAE. 

Los restos ocupan menos espacio y pesan menos, así que pueden llevarse de regreso con facilidad.
Las rutas nocturnas con linternas de tropecientos lúmenes y dando gritos son lo que faltaba, al generar estrés en la fauna. No tenemos bastante con haber reducido los espacios naturales a cuatro montañas, sino que también les invadimos su espacio durante el día…y ahora también por la noche, las horas en que la actividad de los animales es mayor. 

No entiendo que por un lado se quiera promocionar “El país del Buho” y luego no sólo no se haga nada por facilitarle la vida en su hábitat sino que nos dedicamos a molestarlos. Así no tardarán en marcharse y en unos años nuestros hijos y nietos no tendrán ocasión de disfrutar de rapaces, zorros o los conejos que con tanta facilidad se ven hoy (aún recuerdo cuando se podía uno bañar en el Mar Menor sin medusas a la vista y ver cangrejos, estrellas de mar, gambas o caballitos…y ya veis cómo está en la actualidad).

Y sólo hace falta un poco de sentido común y de civismo. 

Evitemos salir al monte en tropel. Los grupos grandes son dañinos. Y eso vale tanto para senderistas como para ciclistas. No tiremos basura y pidamos a nuestros compañeros que hagan lo mismo. No está de más llevar alguna bolsa para echar envases que podamos encontrar.

Circulemos exclusivamente por pistas y a una velocidad adecuada. Sé que es muy emocionante bajar rápido pero esto no es una montaña rusa. Respetemos aquellos terrenos muy blandos o que veamos claramente que se están deteriorando, y hagámoslo porque nos salga así a nosotros. Sin que haga falta que nadie nos lo indique ni nos lo prohíba. Exijamos a nuestros compañeros que respeten las normas y no los dejemos acortar terreno ni tirarse campo a través.

Evitemos las salidas nocturnas. Los árboles no producen oxígeno por la noche, sólo nos tragamos su CO2 y la humedad, y alteramos en demasía las rutinas de los animales. Si lo hacemos, por lo menos hagámoslo en grupos muy pequeños y sin armar ruido.

A los vándalos que se dedican a hacer zanjas para frenar a los ciclistas les digo que aparte de poder causar un daño irreparable a alguien, le hacen un flaco favor a la montaña. Y a los ciclistas les pido que piensen qué es lo que están haciendo mal para conseguir que un colectivo como el de las personas que caminan por senderos, tradicionalmente amantes de la montaña y la naturaleza y amigos de los medios de transporte ecológicos (como las bicis), hayan pasado a considerarles un riesgo y dañinos para con lo que aman.

Y a aquellos que dirigen los espacios naturales: por favor, regulen con cabeza y hagan cumplir las normativas. Pongan contenedores y papeleras en aquellos sitios que de sobra saben que se frecuentan más (especialmente los de los “amantes nocturnos”) y en los que se hacen paradas.
Asignen más forestales y agentes en los días festivos que es cuando hay más personas y más riesgo de todo tipo. De nada sirve tener la plantilla completa trabajando el lunes y luego que el domingo sólo haya un forestal de guardia. Es absurdo.

Habiliten sendas y pistas para que la gente pueda practicar su deporte sin problemas.

Limpien bien el monte después de eventos como romerías o carreras populares, porque sus huellas quedan allí de un año a otro sin que nadie, excepto los voluntarios, se anime a quitarlas.

Y señores forestales, sean diligentes con su trabajo. ¿Cómo es posible que un día con un viento tremebundo no se personen en las zonas de barbacoas para impedir que se enciendan fuegos? ¿Cómo es posible que en todos estos años me haya tropezado sólo con 5 ó 6 coches de agentes forestales? 

Si todo el jaleo que se ha armado con lo de la regulación de las pistas sirve para que entre todos seamos capaces de conservar los montes, habrá merecido la pena.

Gato Legendario.




sábado, 13 de abril de 2013

Pico del Águila por el Raiguero de Levante



Otra vez estamos en la Sierra de Orihuela. En esta ocasión subimos al Pico del Águila por el Raiguero de Levante.

Una excursión muy bonita, como lo son todas en esta sierra y que se puede ampliar con facilidad invirtiendo un poco más de tiempo y alcanzando en la misma ruta los dos picos principales, este del Águila y la Peña de Orihuela.




El camino discurre, sobre todo en la subida, por un terreno muy rocoso agreste, en el que hay que ayudarse con las manos en más de una ocasión y a veces te da la sensación de que se a acabado el sendero, sin embargo mirando hacia arriba vemos marcas pintadas en la roca que nos indican el camino a tomar. El marcado, como siempre en Alicante, es insuperable, claro y prolijo. No se puede pedir más. 





Para hacer la ruta dejamos el coche en el parking del cementerio de La Aparecida y caminamos en dirección W hacia el Barranco de Los Muertos (vaya nombre para una película de miedo) cruzamos el barranco y caminamos por un sendero que discurre sobre las últimas casas del pueblo y poco a poco va cogiendo altura hasta adentrarse en el Barranco del Sanes. Aquí la cosa se pone más durilla. El terreno se hace más rocoso y a veces desaparece el sendero propiamente dicho porque no hay tierra donde hacerlo. Sin embargo el paso por las zonas rocosas se encuentra especialmente bien señalizado. Hay un paso horizontal que tiene un cable de acero, pero no tiene dificultad ninguna (wp Cable de acero). El cable está puesto por mayor seguridad pero realmente no era necesario.
Paso con cable de acero sin dificultad
Vamos ascendiendo el barranco hasta llegar a un cruce de senderos (wp Cruce de senderos 4) que tomamos a nuestra derecha y posteriormente ya llegados a la divisoria nos encontramos con otro cruce al que posteriormente henos de volver después de hacer cumbre (wp Cruce de senderos 3). En este punto giramos a nuestra izquierda para alcanzar el Pico del Águila.






Después de disfrutar de las vistas comenzamos a bajar por el mismo camino que hemos subido hasta alcanzar el cruce (wp Cruce de senderos 3) en el que tomamos dirección E hacia el collado la Boca del Puerto (wp boca del Puerto). Si por alguna razón alguien quiere acabar la excursión antes, este es el momento, bajando por la Boca del Puerto se puede atajar mucho. 



Pero como nosotros no queremos atajar sino andar más  dejamos esta entrada atrás y caminamos por un sendero entre pinos que discurre bajo la Peña de Orihuela en dirección al collado del Cabezo redondo. Este sendero que comienza bastante llano al final se va empinando un poco más y llega a hacer varios zigzags hasta que llega al cruce con el sendero que sube al Corralito (wp cruce con subida al Corralito). Aquí tenemos que tomar la decisión de si tomar a nuestra izquierda y subir la Peña de Orihuela o tomar a nuestra diestra y seguir bajando. 

Nosotros en esta ocasión decidimos bajar, porque acabábamos de subir a La Peña de Orihuela la semana pasada, pero a quien le apetezca, es una buena opción. Así que descendemos un poco por el sendero y pronto nos encontramos con otro cruce (wp cruce con la bajada a Bonanza) en el que si seguimos rectos bajaremos por la ladera de Bonanza y si giramos a la derecha continuamos alcanzando el collado del Cabezo Redondo que es lo que pretendemos. Ya en el collado hay un giro muy brusco de dirección (wp Girar sobre el trasvase) que coincide en el mapa con la línea del trasvase Tajo segura. Y aquí comenzamos a descender el Barranco de Los Calderones por el mismo camino que utilizamos para subir en nuestra ruta anterior "La Peña de Orihuela por Levante". 




Ya llegando abajo vemos a nuestra derecha la entrada del sendero que baja de La Boca del Puerto (wp A la boca del puerto) y a unos 300 m otro cruce que tomamos a nuestra derecha (wp desvío). Cruzamos la rambla y llegamos al aparcamiento del área recreativa que dejamos a nuestra izquierda para seguir un sendero que discurre junto a un tubo grueso de fibrocemento. El sendero nos lleva hasta la parte posterior del cementerio. Llegados al final de la tapia, doblamos la esquina pasando entre una balsa abandonada y este y ya estamos en el coche.

Los datos de la ruta son:
Distancia. 9,74 km
Altitud acumulada 673 m
Ruta circular.

Como siempre haced clic en las fotos para verlas grandes.

Podéis bajar el track de Wikiloc en este link
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4280393

Espero que os guste.
Buen Camino.
Malpaso.