Mostrando entradas con la etiqueta Rambla del sordo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rambla del sordo. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de diciembre de 2011

La basura en los espacios naturales


foto: petreraldía.com

Desde que estoy pisando montes no he parado de encontrarme en lugares más o menos localizados con basura humana. No hay que ser un lince para darse cuenta de que esto es un acto incivilizado y que no debería de suceder en ningún caso, tenga o no la zona en cuestión contenedores municipales para este fin. Me gustaría desde este blog que todos hiciéramos un esfuerzo por evitar su existencia.

Estas basuras se pueden clasificar en categorías. 

Basura industrial.
Son los materiales que sobran al hacer una valla, tender  o reparar un cableado, construir carreteras o caminos que atraviesan los espacios naturales. Los obreros estiman que les cuesta menos abandonarlos allí que transportarlos de nuevo al almacén, y ¡total, nadie se va a dar cuenta!

De este tipo se pueden encontrar abundantes muestras en la rambla del Puerto de la Cadena por ejemplo.

Basura escombro.
Curiosamente la suelen generar los habitantes cercanos al medio natural, que deberían ser los que mayor interés tuvieran en conservarlo. Algunas personas se deshacen de un water que han cambiado, unos ladrillos que le sobraron o el antiguo alicatado del baño en la rambla más cercana por no contratar un contenedor que es mucho más caro.

La basura de eremita.
Es una especie autóctona. La suministran los herederos de la tradición eremita de los alrededores de La Luz. Todavía hoy día ocasionalmente algunos amantes de la soledad y la meditación se instalan a vivir una temporada en las cuevas que ocuparon a partir del siglo XVII los ermitaños del llamado "Desierto del Salent", abandonando luego dentro de ellas todo su mísero ajuar. Quede claro que estas personas nada tienen que ver con los ejemplares Hermanos de la Luz, que hoy habitan el eremitorio Nuestra Señora de la Luz, y que son herederos espirituales de los constructores y primeros habitantes de estas cuevas.

Este tipo de basura se puede encontrar en la cueva que hay en la rambla del Sordo, justo enfrente de la senda de subida a la mina del Cerrillar y en las cuevas que hay en el cabezo del Espíritu Santo.

Interior de una cueva abandonada por su eremita


La basura, basura. 
Basura sin discusión. A veces en bolsa de basura incluso. La introduce en el monte un grupo familiar o de amigotes, el cuál, después de pegarse una comilona la abandona en los claros del bosque o en las zonas recreativas, porque le es más cómodo dejarla que llevársela a su casa o al contenedor que a veces está a sólo unos pasos. Esta dura poco en la bolsa. Los zorros la destripan por la noche y dispersan los restos por los alrededores.

De este tipo de basura lo más curioso que he visto es una bolsa perfectamente cerrada y que el incívico que la abandonó tuvo la precaución de dejarla colgada de la rama de un pino, para evitar que las alimañas la rompieran y en espera de que un misterioso camión de la basura pasara por en medio del bosque y la recogiera seguramente después de las 8 de la tarde.

La basura borrachuza y gamberríl.
Esta es especialmente peligrosa y consiste en botellas de cristal, latas y otros desechos de fiesta que después del botellón son arrojados en laderas y barrancos como si así se los tragara un agujero negro y nadie los volviera a ver jamás. Aparte de la marranería y el daño al medio natural, los cristales actuando como lupas y combinados con el sol, han sido en ocasiones los causantes de incendios que se podían haber evitado con un poco de educación y sentido común.

De este tipo de basura siempre ha habido grandes cantidades por ejemplo bajo el mirador de la Cresta del Gallo.

La basura sexual. 
Son ingentes cantidades de preservativos y pañuelos de papel abandonados por todo el monte, resultado de las demostraciones de cariño mutuo en el medio natural, a veces también he encontrado alguna manta, incluso colchonetas. 

De este tipo de basura hay una gran concentración, hasta llegar a lo vomitivo, en el primer tramo del sendero paralelo a la carretera que va desde el camino antiguo de los Teatinos al Eremitorio de La Luz.

Basura sport.
Envueltas de barritas energéticas de colores psicodélicos y botellines de bebidas isotónicas que abandonan generalmente algunos ciclistas, los cuáles, al ir a tanta velocidad, no pueden parar para meter el desecho en la mochila de donde lo sacaron e imitando a los grandes ciclistas del Tour lo tiran por la cuneta sin dejar de mirar al frente. Ya vendrá "la organización" a recogerlos.

He visto muchos de estos envases por la Muralla de King-Kong y por la Senda Bonita. 

Microbasuras.
Las llamo así por ser de pequeño tamaño cada unidad, tanto que muchas veces pasan desapercibidas, pero que en muchos casos, especialmente si se da concentración, constituyen un afeamiento importante del medio. Son estas basuras, las colillas bien apagadas, cáscaras de pipas, cacahuetes...

Este verano en la cima del Mulhacén empecé a detectar niveles alarmantes de esta mini-inmundicia.
Basura ecológica o biodegradable

Basura ecológica o biodegradable.
Por último y no menos importante la basura ecológica o biodegradable. Esta se abandona casi con buena intención. Para que coman los pajaritos u otros animalillos del bosque. Son las mondas de naranja, las pieles de plátano, cortezas de melón y otros restos variados de comida que algunos dejan a conciencia como un regalo cuando terminan de almorzar, en el convencimiento y buena fe, de que su carácter orgánico las van a reintegrar rápidamente en la naturaleza, nutriéndola incluso. Sin embargo, qué desagradable es ver cuando caminas por los senderos esos restos que permanecen allí durante meses antes de convertirse en abono, si es que lo hacen.


Cabe también dentro de este apartado los excrementos de perro que a veces se ven en mitad de los senderos porque su dueño piensa que como esto es naturaleza allí no hace ningún daño y los excrementos humanos que algunas veces me he encontrado en las corraletas de piedra que utilizamos para hacer vivac en Sierra Nevada. Parece mentira que el depositor no piense que otro montañero tendrá que dormir allí en la siguiente jornada.


La solución.
Para todas esta basuras no hay más que una solución: Llévate en tu mochila de regreso toda la basura que has generado, incluso un poco más si puedes o tienes buena voluntad. No es cuestión de poner papeleras y guardias cada metro. Es cuestión de educación y sentido común.

Después de pasar por el monte, procura que quede como si nunca nadie hubiera estado allí.

lunes, 30 de mayo de 2011

La Rambla del Sordo



La Rambla del sordo es un lugar fantástico. Nace en la falda del Relojero y llega hasta Santo Ángel donde algún urbanista soberbio se le ha ocurrido la idea de hacerla morir contra la Sociedad de Cazadores, en una rejilla que va a la acequia. Dios quiera que no llueva como cuando el agua talló la rambla porque por esa rejilla no se va a colar la riada.


Final de la Rambla del Sordo. La Sociedad de Cazadores para 
parar el agua y la rejilla (detrás del peatón) se la traga y 
la lleva a la acequia. (foto Google)

Si comenzamos a subirla desde Santo Ángel pasamos bajo el Seminario dejando a la derecha el Eremitorio de La Luz, pero nosotros vamos a empezar a subir desde la entrada a Los Teatinos. Allí en la curva hay una cueva de ermitaño que nos marca la entrada a este tramo de la rambla. La dejamos a nuestra izquierda y atravesamos las plataformas hechas para la retención del agua en los tiempos de la repoblación forestal donde podemos ver más cuevas de eremitas semienterradas por los depósitos de la ladera, alcanzamos la carretera antigua de los Teatinos y tras andar un poco por ella, en la curva, volvemos a coger la rambla.

Cueva de ermitaño en la entrada de los Teatinos 
click para agrandar


Al principio hay restos de sendero, pero si lo vemos o no es lo de menos, aquí se trata de seguir el cauce. Pronto llegamos a otra cueva de ermitaño, aunque en algunos sitios he leído que es un pozo artesiano, francamente no lo creo porque tiene la distribución interior clásica de las cuevas de ermitaño con su cuerpo central y capillas laterales. Esta estaba habitada hace poco y no sé si todavía lo está. Frente a ella vemos claramente la senda que sube a la Mina del Cerrillar en  la cabecera de la rambla.


click para agrandar

A partir de aquí caminamos por el lecho de rambla, buscando el mejor paso, esquivando zarzas y árboles caídos, a veces trepando un poco subiendo de terraza en terraza. La humedad aquí es axfisiante. 

Llega un momento en que la rambla principal gira hacia nuestra derecha dejando otro ramal a la izquierda. Si miramos arriba a nuestra izquierda podemos ver unos restos de muro de mampostería. Subimos la ladera (esta parte no está en el track) y llegamos a una plataforma artificial donde hay una cueva que se parece mucho a la que hace años ando buscando y que quizás sea esta. (Ver descripción del enlace de búsqueda).

Hace unos pocos años unos mayores del lugar me avisaron de su existencia y la localicé gracias a ellos y más recientemente, otro amigo, Manuel Trives, me hablo también de una cueva que había encontrado en esa situación, así que fui a comprobar si era la misma, como así resultó ser.


Click para agrandar

La cueva es una cueva artificial tallada en la roca, no sé cuanta profundidad tendrá porque no llevaba linterna y se veía que su trayectoria era ligeramente curva. Fuera hay varias balsas pequeñas que parecían decantadoras de agua o lavaderos de mineral. No sé si se trata de un pozo artesiano o de una mina, pero si alguien lo sabe, le agradecería que me lo dijera.

Boca e interior de la cueva. Clic para agrandar

Volvemos a la rambla principal y al track. Seguimos el cauce haciendo la curva hacia la derecha y después de un tramo vemos un escalón de piedra más alto que los otros que hemos superado. Lo trepamos y allí está la plataforma con la pared  que tiene una yedra que deja semioculto un pequeño abrigo. Este es final del cauce que se puede recorrer sin material de escalada. Sobre nuestras cabezas a la derecha está la mina romana del Cerrillar, aunque no podamos verla. Ahora hay que salir de aquí.

El final de la rambla accesible con su cascada de yedra. Click para agrandar

Desde la plataforma tomamos la ladera a nuestra izquierda y comenzamos a buscar una subida que nos lleve al mirador de La Rambla del Sordo.

La subida es penosa, el terreno muy malo, mucha pendiente y muy suelto. Pronto nos encontramos con una barrera rocosa que sorteamos por la derecha. Desde esta ladera podemos ver al otro lado de la rambla la boca de acceso auxiliar de la  mina de hierro del Cerrillar.


En el centro de la imagen  boca de acceso auxiliar de la Mina del Cerrillar

Luego seguimos subiendo por donde Dios nos da a entender hasta que llegamos al Mirador de la Rambla del Sordo. El mirador tiene unas vistas magníficas de la Cresta del gallo, Columbares y el Paisaje Lunar, El Relojero y el Cerrillar. Merece la pena pararse un rato.

click para agrandar

Cogemos el sendero que nos lleva a la pista  y por esta llegamos a la Mina Romana del Cerrilar. Es una mina de hierro de la época de los romanos que tiene varias galerías  incluso una de salvamento que ya vimos desde la ladera de la subida al mirador. Como curiosidad en 1899 Isidoro de la Cierva la registró a su nombre con el nombre de "La escondida". Siento no tener a mano una buena foto de esta pero no os será difícil encontrarla en la web. Desde allí cogemos el sendero de bajada hasta que llegado un momento lo abandonamos para coger la rambla que vemos a nuestra izquierda. 

Nacimiento del "tubo de hierro" click para agrandar

Tras un paso relativamente angosto nos lleva a la cabecera del otro ramal de la Rambla del Sordo donde un sendero nos guía hasta pasar por delante del manantial donde nace el tubo de hierro. 

El tubo hoy día destrozado llevaba agua desde la cabecera de la rambla creo que al Seminario, aunque no estoy seguro. Hoy el manantial está cerrado con una puerta de hierro. Seguimos el sendero y subimos la ladera que tenemos enfrente para situarnos en el cortafuegos del Cerrillar. Desde aquí vamos por cómodos senderos hacia el Cabezo de la Luz y luego bajamos la ladera por el sendero hasta llegar al Eremitorio. Una vez en la carretera regresamos al coche que habíamos dejado en la Fuensanta.

La Rambla del sordo es un lugar muy interesante, no sólo por su geografía sino por los rastros de ocupación humana. Es emocionante pasar por los refugios de ermitaños del siglo XVII, las minas romanas del Cerrillar, los pozos artesianos, subir las plataformas para retener el agua de la época de la repoblación forestal. Todos estas obras humanas están hoy mimetizadas con el terreno como si siempre hubieran estado allí y sin embargo se convierten en obras colosales cuando pensamos en el enorme esfuerzo y sacrificio de quienes las construyeron, las excavaron o de quienes vivían en las cuevas. Para mi es por muchas razones y muchos recuerdos un lugar muy querido.

Este recorrido lo califico de difícil. Sobre todo por los tramos finales de la rambla y la subida por la ladera. Andar a través de la vegetación de rambla y las trepadas requieren experiencia. No olvidad que toda la subida de la rambla transcurre sin sendero y que dentro de una rambla es muy fácil desorientarse.

Os podéis bajar el track o la vista en Google Earth en wikiloc.

Buen camino.