viernes, 10 de junio de 2011

Nueve horas en el Valle


Como ya se va acercando mi cita anual con el Mulhacén he comenzado, como todos los años, los entrenamientos sadomasoquistas a fin de asegurarme que no desfalleceré por el calor en la subida.

Así que aprovechando que mi familia este día no iba a comer en casa decidí darme un paseo algo más largo de lo normal por la zona que mejor conozco y por tanto en la que mejor controlo los tiempos y los esfuerzos.

Salí de casa sobre las 8 de la mañana llevando en la mochila dos plátanos, por aquello del potasio, un litro y medio de suero isotónico casero (agua, bicarbonato limón y azúcar) y 3 litros de agua. Total cuatro y medio de líquido que es lo importante. Confío en que el azúcar del suero y los plátanos sea bastante energético como para no necesitar llenarme con comida que me haría sentir muy pesado.



El zorro y el que marca las sendas estaban de acuerdo en cuál era la piedra más visible del camino.
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Comienzo la ruta a las 8:30. Subo por la Senda de los Forestales pero en vez de comenzar por la barrera, lo hago por un sendero que ataja desde el cruce de más abajo y que había visto al pasar. Este como esperaba me deja en la senda "oficial" y prosigo sin más problema hasta la explanada de la Cresta del Gallo.

Subo hasta el mirador detrás de la Panocha y ya me voy dando cuenta de que esta mañana soy el primero en llegar porque me voy comiendo todas las telarañas. La luz no es muy buena hoy para las fotografías, pero a cambio, como voy solo, puedo pararme cuando quiera.


La Panocha se mire por donde se mire es la roca más singular del Valle.
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Después comienza el cresteo arriba y abajo hasta llegar a la Naveta grande donde tomo el sendero que la bordea y al llegar al fondo en el cruce, tomo el de mi izquierda para bajar hasta la Rambla de los Serrano. Pretendo hacer fotos desde el mirador de la Rambla pero las moscas me hacen la vida imposible y al final desisto. Comienza a hacer mucho calor y la tierra marga amarilla me devuelve toda la radiación asándome como a un pollo.

Una vez en el fondo de la rambla la cruzo y tomo el sendero de mi derecha que me llevará hasta la Umbría de los Sánchez. Atravieso las plantaciones de Eucaliptos ensayos de la época de la repoblación forestal y sigo el sendero hasta llegar a las terrazas plantadas de oliveras y alguna higuera. Luego, tras la barrera, llego a la Casa de Los Sánchez. Veo que está abierta. Antonio debe andar por ahí. En la puerta de la finca veo su moto aparcada pero de él no hay ni rastro así que me voy sin poder saludarlo.


La casa estaba abierta pero no vi a Antonio.
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Dejando atrás la Casa de los Sánchez voy por la pista hasta llegar a la barrera del Carril de los Puros. A unos pocos metros arranca la llamada Senda Bonita. Como si las demás sendas no lo fueran. Esto creo que es un nombre puesto por los ciclistas. Sigo el sendero hasta llegar a un árbol partido y a unos pocos pasos a la derecha está el camino que sube al collado de Las Murallas de King-Kong. Lo tomo y comienzo el sube y baja de la cuerda de las murallas. Al llegar a la roca que nosotros llamamos La Aleta del Tiburón por razones obvias, hago el primer alto para cobijarme unos minutos a la sombra y comerme un plátano. En este momento llevo cuatro horas y ocho minutos de marcha y cada vez pesa más el calor.







Vuelvo a la marcha por la cresta hasta llegar al collado donde nace la Rambla de los Serrano y de ahí por el cortafuegos al pico del Relojero. La verdad es que llegado a este punto no tenía claro por donde iba a bajar, lo que si tenía claro era que iba a volver a subir para hacer más tiempo de marcha y más altura acumulada. Al final decido desechar la idea de bajar por el sendero de la mina y opto por hacer el recorrido del Sequén y  La Luz que es menos directo y me permite disfrutar más del paseo por el monte. Tomo el sendero que recorre el Cabezo del Cerrillar por el lado opuesto a la pista, que es un sendero que a mi me gusta mucho y voy buscando sendas para caminar pisando poca pista y que me lleven a la antigua Casa Forestal del Sequén de ahí a la balsa que tiene un poco más abajo.



Por detrás de la balsa el sendero que esconde una conducción de agua lleva hasta el Eremitorio de La Luz con unas vistas muy buenas del Castillo.  Aquí veo a otro caminante que baja. Es el primer ser humano que veo en todo el recorrido y ya llevo casi cinco horas y media por el monte. Me pregunta que como voy de agua. Yo me estaba racionando el agua como un tesoro, pero naturalmente la compartí. A partir de ese momento siempre estuve conla sensación de que se iba a gastar de un momento a otro. Bebía a sorbos con la chupeta pero no quería abrir la mochila para ver cuanta quedaba por si me daba un disgusto de muerte.

De la Luz por una senda paralela a la carretera que bien se podría llamar la senda de los klinex o la senda Durex, llego a la Carretera antigua de los Teatinos y por esta subo hasta llegar a  la también antigua Casa Forestal derruida en la base de la Senda del Espíritu Santo, también llamada la Senda Amarilla y también llamada del Mirador de las Navetas.

A mi esta roca siempre me ha parecido la cara de un indio
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Aquí hago la segunda parada y me como mi último platanito para adquirir algo de fuerzas para subir. Esta senda es sumamente empinada y yo ya estoy muy cansado y sobre todo estoy machacado por el calor. Después de unos minutos comienzo el ascenso que se me va haciendo muy penoso. Hasta que llego al collado. Aquí me vuelvo a para un par de minutos y vuelta para arriba hasta que por fin llego al Mirador de Las Navetas, ya no tendré que subir ninguna cuesta más, a partir de ahora, sólo bajar.

Ahora comienza un tramo de pista pura. Siempre que hago este recorrido me doy cuenta de que se me había olvidado lo larga y tediosa que es esa pista y más con el sol cayendo a plomo y la tierra caliente de todo el día. Me mantiene en pie la idea de que me había prometido a mi mismo pegarme una merecida cabezadita en la explanada de la Cresta del Gallo que es un sitio muy fresquito y esa idea me animaba al caminar. Al fin llego a la explanada y curiosamente está llena de gente. Me quito la mochila y me echo en la sombra pero aguanto pocos minutos, no me llego a dormir. Tengo más ganas de acabar que cansancio, así que me levanto y me encamino a la Senda de Los Forestales para iniciar el descenso final.


La bajada transcurre sin incidentes, incluso se ha levantado un poco de brisa que se agradece mucho. Bajo por el camino tradicional hasta la barrera y de ahí al coche. Al final me sobraron dos tragos largos de agua.

En total han sido más de 9 horas de marcha y unos 25 km de recorrido con 1400 m de desnivel acumulado (1400 de subida y 1400 de bajada). No está mal con dos plátanos.

El track lo podéis bajar de Wikiloc. Hay dos tramos en los que se me apagó por accidente por lo que seguramente habrá que sumarle algún km más a los 25 que dice el track.


Para ver el track en Wikiloc el link es:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1764720


Buen camino.

lunes, 30 de mayo de 2011

La Rambla del Sordo



La Rambla del sordo es un lugar fantástico. Nace en la falda del Relojero y llega hasta Santo Ángel donde algún urbanista soberbio se le ha ocurrido la idea de hacerla morir contra la Sociedad de Cazadores, en una rejilla que va a la acequia. Dios quiera que no llueva como cuando el agua talló la rambla porque por esa rejilla no se va a colar la riada.


Final de la Rambla del Sordo. La Sociedad de Cazadores para 
parar el agua y la rejilla (detrás del peatón) se la traga y 
la lleva a la acequia. (foto Google)

Si comenzamos a subirla desde Santo Ángel pasamos bajo el Seminario dejando a la derecha el Eremitorio de La Luz, pero nosotros vamos a empezar a subir desde la entrada a Los Teatinos. Allí en la curva hay una cueva de ermitaño que nos marca la entrada a este tramo de la rambla. La dejamos a nuestra izquierda y atravesamos las plataformas hechas para la retención del agua en los tiempos de la repoblación forestal donde podemos ver más cuevas de eremitas semienterradas por los depósitos de la ladera, alcanzamos la carretera antigua de los Teatinos y tras andar un poco por ella, en la curva, volvemos a coger la rambla.

Cueva de ermitaño en la entrada de los Teatinos 
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Al principio hay restos de sendero, pero si lo vemos o no es lo de menos, aquí se trata de seguir el cauce. Pronto llegamos a otra cueva de ermitaño, aunque en algunos sitios he leído que es un pozo artesiano, francamente no lo creo porque tiene la distribución interior clásica de las cuevas de ermitaño con su cuerpo central y capillas laterales. Esta estaba habitada hace poco y no sé si todavía lo está. Frente a ella vemos claramente la senda que sube a la Mina del Cerrillar en  la cabecera de la rambla.


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A partir de aquí caminamos por el lecho de rambla, buscando el mejor paso, esquivando zarzas y árboles caídos, a veces trepando un poco subiendo de terraza en terraza. La humedad aquí es axfisiante. 

Llega un momento en que la rambla principal gira hacia nuestra derecha dejando otro ramal a la izquierda. Si miramos arriba a nuestra izquierda podemos ver unos restos de muro de mampostería. Subimos la ladera (esta parte no está en el track) y llegamos a una plataforma artificial donde hay una cueva que se parece mucho a la que hace años ando buscando y que quizás sea esta. (Ver descripción del enlace de búsqueda).

Hace unos pocos años unos mayores del lugar me avisaron de su existencia y la localicé gracias a ellos y más recientemente, otro amigo, Manuel Trives, me hablo también de una cueva que había encontrado en esa situación, así que fui a comprobar si era la misma, como así resultó ser.


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La cueva es una cueva artificial tallada en la roca, no sé cuanta profundidad tendrá porque no llevaba linterna y se veía que su trayectoria era ligeramente curva. Fuera hay varias balsas pequeñas que parecían decantadoras de agua o lavaderos de mineral. No sé si se trata de un pozo artesiano o de una mina, pero si alguien lo sabe, le agradecería que me lo dijera.

Boca e interior de la cueva. Clic para agrandar

Volvemos a la rambla principal y al track. Seguimos el cauce haciendo la curva hacia la derecha y después de un tramo vemos un escalón de piedra más alto que los otros que hemos superado. Lo trepamos y allí está la plataforma con la pared  que tiene una yedra que deja semioculto un pequeño abrigo. Este es final del cauce que se puede recorrer sin material de escalada. Sobre nuestras cabezas a la derecha está la mina romana del Cerrillar, aunque no podamos verla. Ahora hay que salir de aquí.

El final de la rambla accesible con su cascada de yedra. Click para agrandar

Desde la plataforma tomamos la ladera a nuestra izquierda y comenzamos a buscar una subida que nos lleve al mirador de La Rambla del Sordo.

La subida es penosa, el terreno muy malo, mucha pendiente y muy suelto. Pronto nos encontramos con una barrera rocosa que sorteamos por la derecha. Desde esta ladera podemos ver al otro lado de la rambla la boca de acceso auxiliar de la  mina de hierro del Cerrillar.


En el centro de la imagen  boca de acceso auxiliar de la Mina del Cerrillar

Luego seguimos subiendo por donde Dios nos da a entender hasta que llegamos al Mirador de la Rambla del Sordo. El mirador tiene unas vistas magníficas de la Cresta del gallo, Columbares y el Paisaje Lunar, El Relojero y el Cerrillar. Merece la pena pararse un rato.

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Cogemos el sendero que nos lleva a la pista  y por esta llegamos a la Mina Romana del Cerrilar. Es una mina de hierro de la época de los romanos que tiene varias galerías  incluso una de salvamento que ya vimos desde la ladera de la subida al mirador. Como curiosidad en 1899 Isidoro de la Cierva la registró a su nombre con el nombre de "La escondida". Siento no tener a mano una buena foto de esta pero no os será difícil encontrarla en la web. Desde allí cogemos el sendero de bajada hasta que llegado un momento lo abandonamos para coger la rambla que vemos a nuestra izquierda. 

Nacimiento del "tubo de hierro" click para agrandar

Tras un paso relativamente angosto nos lleva a la cabecera del otro ramal de la Rambla del Sordo donde un sendero nos guía hasta pasar por delante del manantial donde nace el tubo de hierro. 

El tubo hoy día destrozado llevaba agua desde la cabecera de la rambla creo que al Seminario, aunque no estoy seguro. Hoy el manantial está cerrado con una puerta de hierro. Seguimos el sendero y subimos la ladera que tenemos enfrente para situarnos en el cortafuegos del Cerrillar. Desde aquí vamos por cómodos senderos hacia el Cabezo de la Luz y luego bajamos la ladera por el sendero hasta llegar al Eremitorio. Una vez en la carretera regresamos al coche que habíamos dejado en la Fuensanta.

La Rambla del sordo es un lugar muy interesante, no sólo por su geografía sino por los rastros de ocupación humana. Es emocionante pasar por los refugios de ermitaños del siglo XVII, las minas romanas del Cerrillar, los pozos artesianos, subir las plataformas para retener el agua de la época de la repoblación forestal. Todos estas obras humanas están hoy mimetizadas con el terreno como si siempre hubieran estado allí y sin embargo se convierten en obras colosales cuando pensamos en el enorme esfuerzo y sacrificio de quienes las construyeron, las excavaron o de quienes vivían en las cuevas. Para mi es por muchas razones y muchos recuerdos un lugar muy querido.

Este recorrido lo califico de difícil. Sobre todo por los tramos finales de la rambla y la subida por la ladera. Andar a través de la vegetación de rambla y las trepadas requieren experiencia. No olvidad que toda la subida de la rambla transcurre sin sendero y que dentro de una rambla es muy fácil desorientarse.

Os podéis bajar el track o la vista en Google Earth en wikiloc.

Buen camino.

lunes, 9 de mayo de 2011

Peñas Blancas por el Alto de la Cárcel

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Si alguien quiere ver de un golpe desde Cabo Cope a la La Manga del Mar Menor, tiene que subir a Peñas Blancas. Peñas Bancas es un Cabezo de 625m de altitud situado al norte de Cabo Tiñoso. Tiene por su cara N.O. un cortado importante  pero es accesible en sus otras caras por varios senderos bien señalizados.


En esta ocasión nosotros subimos no por un sendero sino por una cresta llamada el Alto de la Cárcel. Justo enfrente de una casa almenada que hay en lo alto de la cuesta en el terreno que se llama en el Mapa Topográfico Nacional "Huerto del Inglés" en la carretera de Perin.



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Como nuestro propósito era correr la cuerda no nos hacía falta hitos ni marcas porque el camino era inequívoco. Así que comenzamos la ascensión por la cuerda. No hay ni rastro de sendero. Es un terreno karstico del mismo corte que la parte superior de las Paredes de Leiva pero con más vegetación baja, lo que hace que algunas veces tengas que pisar a ciegas sin saber si vas a caer en una trampa o no.



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La cuerda va subiendo y bajando hasta llegar a un tramo un poco más aéreo pero que se supera sin dificultad. Incluso hay un momento en que pasamos por una "ventana" en la roca.


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Caminar por este terreno no es difícil, es decir no requiere ningún conocimiento especial de montañismo, pero eso sí requiere mucho cuidado para no meter el pie en un agujero y acabar con un esguince. Mas que difícil se hace trabajoso, se camina mucho más lento que por un sendero y cansa mucho más, pero merece la pena porque las vistas son impresionantes y conforme ascendemos van mejorando.


Llama la atención la vegetación. No hay un sólo árbol y sin embargo abundan los palmitos alcanzando algunos un buen tamaño.


 Al fondo se ve Escombreras

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Al aproximarnos a Peñas Blancas vemos hitos pintados de blanco que marcan los senderos  que pasan por la cumbre y el refugio que hay un poco más abajo. Como curiosidad os diré que en el refugio había un libro de firmas al igual que en el San Bernardo de Callosa o el Aconcagua.


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Casi mejor que desde la cumbre, las mejores vistas las encontramos desde un cabezo que hay un poco antes. Es desde donde está tomada esta foto que sigue. Desde aquí se puede ver parte del cortado del pico además de Mazarrón Cabo Cope y no sé hasta donde se verá en un día claro.



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cata minera

En esta zona si encontramos senderos pero aún no los tomamos desde la cumbre vamos llaneando en dirección hacia el mar buscando unas catas mineras de las que nos habían hablado. El terreno es como el de la cresta karstico y muy penoso. Esta parte de la ruta se puede omitir y regresar directamente desde la cima, si se quiere hacer más cómoda la excursión.
 al fondo el Cabo Tiñoso

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Luego, ya por el sendero volvemos en dirección al refugio y siguiendo la senda marcada por hitos francamente impresionantes de tamaño y buen acabado, descendemos la ladera hasta llegar a la Rambla del Horno Ciego.

El nombre de la rambla le hace justicia, al menos en lo de Horno. Caminamos cómodamente por ella sobre una pista que algunas veces se encajona un poco pero que en general está rodeada de frutales y palmitos hasta regresar al coche.

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La ruta es dura, no tiene mucho desnivel pero el terreno es muy exigente. La ausencia de senderos en la mayor parte del recorrido hace que no sea propio del todo llamarla de senderismo, pero resultaría cómico llamar alpinismo a una actividad deportiva que se realiza junto al mar y a sólo 600 metros de altura. La verdad es que no sé como llamarla. Si la vais a realizar en verano acordadse de que no hay nada de sombra, ni un árbol en el camino. Llevad protector solar, gorras y mucha agua.

Si queréis bajar la ruta para el GPS o para verla en Google Earth lo podéis hacer en Wikiloc.



jueves, 28 de abril de 2011

El Valle en las nubes



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El domingo por la mañana a pesar de las reiteradas amenazas de lluvia que daban todos los partes meteorológicos decidimos salir a dar un paseo por el Valle.


Efectivamente a las 7:30 de la mañana llovía pero estaba claro que era un chaparrón local de hecho al pasar por el barrio del Carmen ya se veía el suelo seco, señal de que hasta allí no había llegado el agua.


La amenaza seguía pero no llegaba a cuajar. Así que dejamos el coche en la Luz y comenzamos a ascender su cabezo para visitar las cuevas de ermitaños que hay en su ladera que da al santuario ibérico. Después seguimos subiendo hasta la cruz que alguien ha colocado en mitad del monte hace unos pocos años y más arriba hasta llegar a la planicie y cruce de caminos que hay tras el Cabezo de la Luz.





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La vista era estupenda aunque no llovía estábamos inmersos en una nube que a veces dejaba ver la Panocha y a veces la ocultaba.


Seguimos ascendiendo por el cortafuegos hasta alcanzar la pista. La cruzamos y luego retomamos otra vez el cortafuegos para hacer las cumbres del cabezo del Cerrillar.


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Después rodeamos este por un sendero que lo recorre primero por la parte opuesta a la pista y luego paralelo a esta hasta llegar a la entrada de la senda que nos conduce hasta la rambla del Obispo. En su cabecera se conserva un acueducto con un arco y varias cuevas comunicadas entre sí que eran fueron los pozos artesianos de donde salía el agua que alimentaba la fuente del Sequén.


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Después salimos de la rambla y tomamos la pista de la Senda de las Columnas. Al llegar al desvío del sendero del Vivac lo cogemos y al poco de comenzar el descenso nos desviamos a la derecha para coger otro que baja por la loma en vez de encajonarse en la rambla y que tiene unas vistas espectaculares del Valle de Murcia.



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Al final salimos al camino viejo del Sequén. Si volvíamos ahora el paseo sería muy corto, así que decidimos buscar una de las sendas de subida desde este a la Senda de las Columnas y luego volver a bajar por otra de ellas.


Para regresar utilizamos el sendero que sale de la balsa del Sequén y que corre la ladera del Cabezo de la Luz pasando por delante del Castillo.



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La mañana fue muy bonita y aunque empezamos metidos en la nube, como suele suceder en Murcia acabamos con sol. Había mucha gente en el monte lo que me hace pensar que al igual que nosotros muchos fueron los que desconfiaron del parte meteorológico.


Esta ruta no la subiré a wikiloc. Si alguien tiene interés en ella que me mande un correo y se la envío.

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domingo, 17 de abril de 2011

La Rambla de Los Serrano. El corazón del Paisaje Lunar


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Comienza esta excursión en San José de la Montaña, en la barrera que impide el paso a los coches hacia la Pista de San José. Allí dejamos Antonio y yo el coche dispuestos a subir por la Senda de los Forestales. Pensamos hacer un camino de crestas que conocemos muy bien, pero sobre todo, pensamos en que al final vamos a recorrer, al menos en un tramo importante, la Rambla de los Serranos, el corazón del Paisaje Lunar.

Para quien no sea de aquí o para quien no lo sepa, el Paisaje lunar es un espacio de badlands fuertemente erosionado con  barrancos que forman laderas de vértigo y que a pesar de que ahora aloja numerosos fincas, sigue manteniendo ese aspecto áspero del desierto lunar que a mí ya me fascinaba de niño y ahora me atrae como un imán. 

Se extiende hacia el sureste de la sierra de la Cresta del Gallo y está limitado por el sur por el conjunto de La Muralla de King-Kong y Columbares y por el este por Altahona. En mitad de él, como si fuera el espinazo de un enorme animal varado, se alza la cuerda de los Mamellones.

Los Mamellones

Está formado principalmente, por margas y areniscas alternadas con estratos ocasionales de carbonato cálcico y dicen los que saben que fue un fondo marino. Yo nunca he podido ver ninguno, pero parece ser que es el lugar con mayor densidad de buho real en Europa. Para ver vídeo de los buhos reales clic aquí.

El paisaje Lunar está dividido en dos por una gran rambla central, la Rambla del Garruchal, pero esta carece de misterio porque la ocupa la carretera. A esta rambla desemboca otra que nace en la conjunción de la cuerda de la Cresta del Gallo al Relojero con la Muralla de King-Kong y atraviesa como una bisectriz serpenteante toda esta parte del paisaje Lunar. Es la Rambla de Los Serrano. Este es nuestro objetivo.

Así que hicimos un recorrido de aproximación subiendo por la Senda de los Forestales, la Cresta del Gallo, correr la cuerda, subir, bajar, subir, bajar, subir, bajar, hasta que nos encontramos en un collado junto a la Naveta Grande. Aquí giramos a la izquierda para descender al Paisaje Lunar por una senda que parece sacada de una película de indios y que nos coloca en el suelo  del barranco.

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El sendero nos deja justo en el punto donde una de nuestras rutas más emblemáticas "La Pista Americana" toca por un momento el fondo de la Rambla de los Serrano. Ahora en vez de seguir por el camino habitual de la Pista Americana, seguimos la rambla aguas abajo.

Desde el principio la rambla nos impresiona por su recorrido encañonado. Estaba francamente bonita. Por el centro de su cauce hay algo que a veces parece un sendero, a veces no y otras tantas desaparece. Apenas hemos penetrado unos metros en ella vemos a nuestra derecha un hito de piedra que deducimos sirve para señalar que ladera arriba se encuentra una plataforma cultivada con un camino que acabará por la Umbría de los Sánchez. Desde abajo es imposible adivinarlo, por eso alguien ha puesto el hito. Este será el único rastro de paso humano que veremos en todo el recorrido por el cañon.



Mihojas de piedra en la rambla de Los Serrano


Las margas erosionadas por el agua a veces crean depósitos de carbonato cálcico en el suelo que le dan un aspecto de encalado muy sorprendente y que contrasta  con el color naranja de las paredes. Vamos caminando sin obstáculos de importancia, unas veces el cauce se abre y otras se llega a estrechar pero sin zonas difíciles. Caminamos maravillados por el espectáculo natural y cada paso que damos estamos más contentos de haber elegido esta ruta, es realmente fantástica. 

Conforme pasamos por donde otras ramblas desembocan en nuestro cauce, tomamos nota de su posición GPS para planear otros accesos desde otros puntos de la sierra.



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Al final la rambla se va haciendo más ancha y más plana, más abierta y llega un punto en que se ve en lo alto un campo de limoneros. El misterio se ha terminado, aquí acaba el "territorio camanche" entramos en la zona civilizada de los cultivos. Al poco nos salimos de la rambla porque empieza a haber agua y barro. Tomamos el Carril de los Serrano que aquí coincide con la ribera de la rambla y por este llegamos a la carretera del Garruchal. A la derecha tenemos el Cabezo Pascual y al frente el Puntarrón nos sirve de faro porque sabemos que el carril acaba al pie de su falda.


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Una vez en la carretera caminamos un poco hacia San José de la Montaña pero frente a la falda del Miravete volvemos a cruzar la rambla para tomar un atajo que nos dejará en la explanada frente a la barrera de la Pista de san José donde tenemos el coche.


El Carril de Los Serrano


El Puntarrón

La ruta es fácil. Siempre y cuando la realicemos en esta época del año y no haya llovido en algún tiempo. Si se recorre en verano imagino que el calor y la humedad puede ser una dificultad añadida importante. Si se recorre tras un periodo de lluvias, sin que haya secado el terreno, tiene que ser un barrizal de consideración, incluso tener algún paso delicado.

Es un sitio muy bonito. Si decides ir, déjalo como te lo encontraste, no dejes rastros de tu paso... o te encontrarán los indios.

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Buen camino.